Aprender a fotografiar personas no exige empezar con flashes, softboxes, fondos de estudio ni objetivos costosos.
Una ventana puede ser suficiente.
Una pared clara puede funcionar como reflector.
La sombra de un edificio puede producir una luz más agradable que el sol directo.
Y un pequeño cambio en la posición del fotógrafo puede mejorar al mismo tiempo el rostro, el fondo y la composición.
El verdadero desafío no es conseguir más equipo.
Es aprender a observar cuatro cosas:
luz, posición, fondo y expresión.
Cuando consigues que esas cuatro piezas trabajen juntas, un retrato sencillo puede verse mucho más cuidado.
En este artículo aprenderás
- Cómo encontrar una buena luz para retratos.
- Dónde colocar a la persona respecto a una ventana.
- Cómo usar sombra abierta en exteriores.
- Qué hacer con el sol fuerte.
- Cómo elegir un fondo que no distraiga.
- Dónde enfocar y qué apertura utilizar.
- Cómo dirigir a alguien que no sabe posar.
Qué necesitas realmente para empezar
Para practicar retratos necesitas muy poco:
una cámara o teléfono,
una persona,
luz disponible,
y tiempo para observar.
Eso es suficiente.
Una cámara más avanzada puede darte mejor autofocus, mayor rango dinámico o más control.
Un objetivo luminoso puede facilitar el desenfoque.
Pero ninguno de esos elementos sustituye la decisión de colocar bien a la persona.
Si la luz es mala y el fondo distrae, un equipo caro seguirá registrando esos problemas con mucha calidad.
1. Empieza buscando la mejor luz
Cuando quieras fotografiar personas, no coloques primero al sujeto y después intentes solucionar la iluminación.
Haz lo contrario.
Encuentra la luz.
Después coloca a la persona.
En interiores, busca:
ventanas grandes,
puertas abiertas,
paredes claras,
zonas cercanas a la entrada de luz.
En exteriores, busca:
sombra abierta,
sol bajo,
paredes que reflejen luz,
zonas protegidas del sol directo.
En Luz natural en fotografía: cómo aprovechar ventanas, sombras y atardeceres vimos cómo la dirección de la iluminación cambia el aspecto del rostro.
Una ventana puede ser tu estudio
Coloca a la persona cerca de una ventana.
No necesitas pegarla al vidrio.
Empieza aproximadamente a un metro y observa.
Después prueba tres posiciones.
Rostro hacia la ventana
La iluminación será relativamente frontal.
Suele reducir sombras profundas.
Es una configuración sencilla para comenzar.
Rostro a unos 45 grados
Aparece más volumen.
Una parte del rostro recibe más luz que la otra.
Esta posición suele funcionar muy bien porque mantiene detalle sin dejar la cara completamente plana.
Luz lateral
Con la ventana aproximadamente a 90 grados respecto al rostro, el contraste aumenta.
Puede producir un retrato más dramático.
No es necesariamente mejor ni peor.
Solo transmite algo diferente.

2. Usa sombra abierta en exteriores
El sol directo puede dificultar mucho un retrato.
Especialmente cuando está alto.
Produce:
sombras debajo de los ojos,
brillos fuertes en la piel,
personas entrecerrando los ojos,
gran contraste entre luces y sombras.
Una solución sencilla es mover a la persona hacia una zona de sombra.
Pero no cualquier sombra.
Busca sombra abierta.
Qué significa sombra abierta
Imagina a una persona bajo la entrada de un edificio.
No recibe sol directo.
Pero delante tiene una calle luminosa y cielo abierto.
Esa gran zona clara ilumina el rostro de manera suave.
Lo mismo puede ocurrir:
bajo un techo,
junto a un edificio,
bajo un árbol con sombra uniforme,
en una entrada.
La persona queda protegida del sol fuerte sin quedar encerrada en un lugar oscuro.
Acércate al borde de la sombra
Si colocas al sujeto demasiado profundo bajo un techo, quizá tenga poca luz.
Muévelo gradualmente hacia la zona abierta.
Sin sacarlo al sol.
Observa los ojos.
Cuando empiezan a recibir luz agradable, probablemente encontraste una buena posición.
Evita manchas de sol en el rostro
Los árboles pueden generar sombras atractivas.
También pueden generar pequeñas manchas de sol sobre:
frente,
nariz,
mejillas,
ropa.
Eso produce diferencias de exposición muy fuertes.
A veces funciona creativamente.
Pero para un retrato natural suele ser mejor encontrar una sombra más uniforme.
3. Aprovecha el atardecer
Cuando el sol baja, fotografiar personas suele hacerse más sencillo.
La luz llega desde un ángulo más lateral.
Es más fácil evitar sombras profundas bajo los ojos.
También puedes utilizar:
luz frontal,
luz lateral,
contraluz.
En lugar de repetir una única configuración, gira alrededor del sujeto.
Observa cómo cambia el rostro.
Retrato con luz frontal de atardecer
Coloca el sol bajo aproximadamente detrás del fotógrafo.
La persona recibe una luz cálida.
Puede funcionar muy bien.
Pero si la luz sigue siendo intensa, quizá entrecierre los ojos.
En ese caso, cambia ligeramente el ángulo.
Retrato con luz lateral
Deja el sol a uno de los lados.
Esto genera volumen.
Observa especialmente:
sombra de la nariz,
mejillas,
mandíbula,
ojos.
Mueve al sujeto poco a poco.
Un cambio pequeño en el ángulo puede hacer que el rostro se vea mucho más equilibrado.
Retrato a contraluz
Coloca el sol detrás de la persona.
Esto puede crear:
cabello iluminado,
separación del fondo,
atmósfera,
luz cálida en los bordes.
El problema es que el rostro puede quedar oscuro.
Necesitas exponer pensando en la persona.
En Cómo funciona el exposímetro de la cámara y qué te está indicando explicamos por qué una escena con fondo muy luminoso puede confundir la exposición automática.
No intentes conservar siempre todo el cielo
En un retrato, el rostro puede ser más importante que conservar cada detalle del fondo.
Si el cielo queda algo más claro pero la expresión y la piel están bien, eso puede ser totalmente válido.
No existe obligación de mantener todo dentro de una exposición perfecta.
Primero define qué parte tiene prioridad.
4. Observa el fondo antes de pedir una pose
Este error es muy común.
Encuentras una persona.
Le dices dónde colocarse.
Empieza a posar.
Después descubres que detrás hay:
un poste,
una señal,
un coche,
una puerta llamativa,
una persona entrando en el encuadre.
Antes de dirigir al sujeto, mira el fondo.
En Errores de composición que pueden arruinar una buena fotografía vimos que muchas imágenes fallan no por el protagonista, sino por lo que aparece alrededor.
Un fondo sencillo facilita todo
No necesitas utilizar siempre una pared vacía.
Pero sí conviene que exista jerarquía.
Busca fondos con:
formas simples,
colores coherentes,
pocas zonas extremadamente brillantes,
líneas que no atraviesen el rostro.
Puede ser una calle.
Una pared.
Vegetación.
Arquitectura.
El fondo puede contar dónde está la persona sin competir con ella.
Muévete antes de mover al sujeto
A veces el fondo mejora si tú das dos pasos a la izquierda.
Prueba.
En lugar de pedir constantemente que la persona cambie de lugar:
muévete tú,
baja la cámara,
sube ligeramente,
cambia el ángulo.
Esto suele ser más rápido y mantiene al sujeto relajado.
El fondo no necesita estar totalmente desenfocado
El desenfoque puede ayudar.
Pero no es obligatorio.
Un retrato con contexto puede ser muy interesante.
Por ejemplo:
una persona en su lugar de trabajo,
un músico con parte del escenario,
alguien caminando por una calle reconocible.
En Cómo conseguir fondos desenfocados y un bokeh más atractivo vimos que profundidad de campo y composición deben trabajar juntas.
5. Enfoca los ojos
En la mayoría de los retratos, los ojos son el principal punto de atención.
Si tu cámara tiene detección de ojos, úsala.
Pero observa qué ojo ha seleccionado.
Si utilizas un punto AF, colócalo directamente sobre el ojo importante.
En Cómo enfocar correctamente: guía práctica para fotografías más nítidas explicamos cómo elegir entre punto único, detección de ojos y autofocus continuo.
¿En qué ojo enfocar?
Si la persona mira casi frontalmente y ambos ojos están aproximadamente en el mismo plano, la diferencia puede ser pequeña.
Si está girada y utilizas una apertura grande, enfocar el ojo más cercano a la cámara suele ser una buena decisión.
Especialmente en primeros planos.
El enfoque debe acompañar al movimiento
Una persona posando no permanece completamente inmóvil.
Respira.
Gira el rostro.
Da pequeños pasos.
Cambia de postura.
Si se mueve bastante, autofocus continuo puede darte mayor consistencia.
Para una pose muy estable, enfoque simple también puede funcionar.
6. Elige la apertura según el retrato
Muchas personas asocian retrato con f/1.4 o f/1.8.
Pero no necesitas utilizar siempre la apertura máxima.
Una apertura grande produce menor profundidad de campo.
Eso puede ser bonito.
También puede dificultar el enfoque.
Para una persona sola puedes probar:
f/1.8,
f/2,
f/2.8,
dependiendo de la distancia y del objetivo.
Para grupos, normalmente necesitarás mayor profundidad.
En Apertura del diafragma: cómo controlar la luz y el desenfoque puedes profundizar en esta relación.
No dejes que un ojo quede accidentalmente suave
Si estás muy cerca y la persona gira el rostro, una apertura extrema puede dejar solo un ojo perfectamente enfocado.
Eso puede ser intencional.
Pero si querías ambos ojos nítidos, cierra un poco.
Por ejemplo:
de f/1.4 a f/2.2,
de f/1.8 a f/2.8.
La diferencia puede ser suficiente.
Distancia y profundidad de campo
Cuanto más cerca estás del rostro, menor puede ser la profundidad de campo aparente.
Por eso un primer plano a f/1.8 puede ser mucho más exigente que un retrato de cuerpo entero con la misma apertura.
No pienses en el número f de manera aislada.
La distancia también importa.
7. Usa una velocidad suficiente
Puedes enfocar perfectamente los ojos.
Pero si la persona mueve la cabeza y utilizas 1/30 s, el retrato puede salir borroso.
Para alguien relativamente quieto puedes comenzar alrededor de:
1/125 s,
1/160 s,
1/200 s.
Si está caminando, riendo, girando o gesticulando, quizá necesites:
1/250 s,
1/320 s,
1/500 s.
Son referencias, no leyes.
En Velocidad de obturación: cómo congelar o mostrar el movimiento explicamos cómo el movimiento modifica esta decisión.
No sacrifiques la velocidad solo para mantener ISO bajo
Imagina:
f/2.8,
1/50 s,
ISO 100.
El retrato está correctamente expuesto.
Pero la persona se mueve.
Subir a ISO 400 o 800 para conseguir 1/200 s puede mejorar enormemente la fotografía.
En ISO en fotografía: qué es y cómo elegir el valor correcto vimos por qué algo de ruido suele ser menos perjudicial que el movimiento no deseado.
7 técnicas esenciales para fotografiar personas
1. Encuentra primero la luz.
Después coloca al sujeto.
2. Utiliza ventanas y sombra abierta.
Son recursos sencillos y muy efectivos.
3. Mira el fondo antes de empezar a posar.
Evita distracciones desde el principio.
4. Enfoca los ojos.
Especialmente en retratos cercanos.
5. Elige la apertura según la profundidad que necesitas.
No uses siempre la máxima.
6. Mantén una velocidad suficiente.
Las personas nunca están completamente inmóviles.
7. Dirige con acciones sencillas.
Una persona cómoda suele producir mejores expresiones.
Cómo dirigir a alguien que no sabe posar
Este es uno de los puntos más importantes al fotografiar personas.
Decir simplemente:
“posa”
puede hacer que alguien se ponga rígido.
Muchas personas no saben qué hacer con:
manos,
hombros,
pies,
mirada.
En lugar de pedir una “pose”, da una acción.
Pide movimientos sencillos
Por ejemplo:
“camina lentamente hacia mí”,
“mira por la ventana”,
“gira un poco el cuerpo”,
“mira hacia ese lado”,
“acomoda tu cabello”,
“mete una mano en el bolsillo”,
“da un paso hacia adelante”.
Las acciones suelen producir posturas más naturales.
No corrijas diez cosas al mismo tiempo
Si dices:
“baja el hombro, gira la cara, mueve la mano, cambia el pie, levanta la barbilla, mira aquí…”
la persona puede sentirse perdida.
Haz pequeños ajustes.
Primero postura.
Después manos.
Después rostro.
Mantén la comunicación simple.
La postura de los hombros cambia mucho
Un cuerpo completamente frontal puede verse más rígido.
Girar ligeramente los hombros crea profundidad.
Prueba:
cuerpo a 30–45 grados,
rostro un poco hacia la cámara.
No es una regla universal.
Solo una variación sencilla que suele ser útil.
Qué hacer con las manos
Las manos suelen generar inseguridad.
Puedes pedir:
una mano en el bolsillo,
sujetar una chaqueta,
tocar suavemente el cabello,
sostener un objeto,
juntar las manos de forma natural.
Evita posiciones forzadas.
Y observa especialmente dedos cortados o tensos.
No escondas todas las manos
A veces funciona.
Pero si en todos tus retratos las personas esconden las manos, puede parecer una fórmula.
Aprende gradualmente a incluirlas.
Las manos pueden comunicar mucho.
Especialmente en fotografías más cercanas y documentales.
La barbilla y el ángulo del rostro
Cambios pequeños afectan la línea de mandíbula y cuello.
Puedes pedir:
“lleva la frente un poco hacia mí”,
o
“baja ligeramente la barbilla”.
Haz ajustes mínimos.
Movimientos exagerados suelen verse artificiales.
La expresión importa más que la pose perfecta
Puedes tener:
luz perfecta,
composición perfecta,
nitidez perfecta.
Si la expresión se siente incómoda, el retrato puede no funcionar.
Habla con la persona.
Haz preguntas.
Da tiempo.
No mantengas la cámara pegada al rostro durante toda la sesión.
Una buena interacción suele producir mejores resultados que memorizar veinte poses.
No pidas sonreír en todas las fotos
Algunos retratos funcionan mejor con expresión tranquila.
Prueba:
mirada hacia la cámara,
mirada fuera,
sonrisa pequeña,
expresión neutra,
risa real.
La variedad ayuda a descubrir qué funciona mejor para cada persona.
Haz la fotografía entre poses
Muchas expresiones naturales ocurren justo después de una indicación.
La persona se relaja.
Se ríe.
Mira hacia otro lado.
Ajusta la ropa.
Mantén atención en esos momentos.
A veces la mejor foto aparece cuando técnicamente “ya terminó” la pose.
Cuerpo entero: revisa los pies
Cuando fotografías cuerpo completo, los pies forman parte de la composición.
Evita cortar accidentalmente:
tobillos,
zapatos,
dedos.
Deja margen si necesitas.
También observa el suelo.
Una línea o sombra puede atravesar las piernas de manera extraña.
Medio cuerpo: cuida dónde cortas
Evita hacer el corte exactamente en articulaciones si no hay una razón clara.
Por ejemplo, cortar justo por la rodilla puede sentirse incómodo.
Haz el encuadre un poco arriba o abajo.
No existe un punto universal.
Busca que parezca una decisión.
Primer plano: simplifica
Cuanto más te acercas, más visibles se vuelven:
ojos,
piel,
cabello,
expresión,
fondo inmediato.
Elimina pequeñas distracciones.
Una hebra cruzando el ojo.
Una etiqueta.
Una prenda mal colocada.
No necesitas retocar todo después.
Puedes corregir mucho antes de disparar.
La altura de cámara afecta el retrato
Fotografiar desde muy arriba puede hacer que el cuerpo parezca más pequeño.
Desde muy abajo puede exagerar:
mandíbula,
piernas,
nariz,
perspectiva.
Para un retrato natural, empieza aproximadamente a la altura de los ojos o del torso según el encuadre.
Después experimenta.
No utilices siempre la misma altura
Una sesión completa desde tu propia altura puede volverse repetitiva.
Prueba:
bajarte,
sentarte,
subir ligeramente,
fotografiar desde más lejos.
La perspectiva cambia sin modificar el sujeto.
Retratos en interiores sin equipo profesional
En casa, busca la habitación con mejor ventana.
Apaga luces que generen colores extraños si no son necesarias.
Acerca a la persona a la ventana.
Simplifica el fondo.
Utiliza una velocidad segura.
En Cómo hacer mejores fotos en interiores cuando hay poca luz vimos cómo combinar velocidad, apertura e ISO cuando la luz disminuye.
Una pared blanca puede ayudarte
Una pared clara situada frente a una ventana puede devolver luz hacia el rostro.
No necesitas un reflector profesional.
También puedes utilizar:
cartulina blanca,
una sábana neutra,
una superficie clara.
La diferencia puede ser sutil, pero suficiente para suavizar sombras.
Cuidado con paredes de colores
Una pared verde cerca del rostro puede devolver un tono verde.
Una pared roja puede calentar demasiado la piel.
Observa antes de fotografiar.
El color del entorno puede terminar actuando como parte de tu iluminación.
Retratos al mediodía
No siempre puedes esperar al atardecer.
Si debes fotografiar a mediodía, busca sombra.
Entradas.
Paredes.
Edificios.
Árboles con sombra uniforme.
También puedes poner el sol detrás de la persona y exponer para el rostro.
Evita obligarla a mirar directamente hacia el sol fuerte.
Retratos en un día nublado
Un día cubierto puede ser excelente.
El cielo actúa como una fuente amplia.
Las sombras se vuelven más suaves.
Puedes fotografiar en más lugares sin preocuparte tanto por el sol directo.
El reto suele ser crear separación del fondo.
Busca:
colores,
capas,
contraste,
profundidad.
Retratos con teléfono
Los mismos principios funcionan.
No necesitas una cámara dedicada para aprender a fotografiar personas.
Con un teléfono:
busca buena luz,
limpia la lente,
toca el ojo o rostro para enfocar,
evita zoom digital excesivo,
controla el fondo,
mantén el dispositivo estable.
El modo retrato puede ayudar a simular desenfoque, pero revisa bordes de cabello y ropa porque el recorte computacional puede equivocarse.
No dependas del modo retrato
Una fotografía con:
buena luz,
buen fondo,
buena expresión,
y enfoque correcto
puede verse excelente incluso sin desenfoque artificial.
El modo retrato debe complementar la imagen.
No sustituir su composición.
Retratos con fondo urbano
Las ciudades ofrecen muchos fondos.
Muros.
Puertas.
Calles.
Escaleras.
Sombras.
Busca estructuras que apoyen al sujeto.
En Cómo usar líneas, formas y patrones para crear fotografías interesantes vimos cómo las líneas pueden dirigir la mirada.
Utilízalas para llevar atención hacia la persona, no para competir con ella.
Aprovecha puertas y ventanas como marcos
Una persona dentro de una puerta puede quedar visualmente enmarcada.
Lo mismo con:
arcos,
pasillos,
ventanas,
vegetación.
Pero revisa que el marco no domine demasiado.
La persona debe seguir teniendo protagonismo.
Cómo conseguir variedad sin cambiar de lugar
Imagina una única ventana.
Puedes hacer:
primer plano,
medio cuerpo,
cuerpo entero,
luz frontal,
luz lateral,
contraluz,
mirada a cámara,
mirada fuera.
Eso ya produce muchas fotografías diferentes.
No necesitas cambiar constantemente de ubicación.
Cambia tú antes de cambiar el objetivo
Da un paso atrás.
Acércate.
Agáchate.
Gira.
Cambia de lado.
Es sorprendente cuántas variaciones puedes producir simplemente moviéndote.
Esto además te ayuda a comprender perspectiva.
No borres por completo el entorno
Especialmente si quieres contar una historia.
Una persona puede estar vinculada a:
su casa,
su profesión,
una calle,
una cafetería,
un taller,
un espacio creativo.
Incluir parte del lugar puede hacer el retrato más significativo.
Retratos de dos personas
Intenta colocar ambos rostros aproximadamente en un plano parecido.
Eso facilita conseguir los dos nítidos.
No necesitas usar f/1.8.
Puedes probar:
f/2.8,
f/4,
dependiendo de la distancia.
Observa cómo interactúan.
Una fotografía puede mejorar mucho cuando existe conexión entre ellos.
Retratos de grupos
Cuantas más personas, más importante se vuelve la organización.
Evita tener unas muy delante y otras demasiado atrás si quieres mantener todas nítidas.
Colócalas en filas relativamente cercanas.
Cierra más el diafragma.
Haz varias fotografías.
Siempre puede existir:
un parpadeo,
una persona mirando fuera,
una expresión extraña.
No olvides la exposición de la piel
La piel no debe estar necesariamente “perfectamente en el centro” del exposímetro.
Pero sí debes revisar que las zonas importantes mantengan detalle.
Con luz muy fuerte, frente y nariz pueden saturarse antes que otras áreas.
Cambia la posición o reduce exposición si es necesario.
Balance de blancos en retratos
Los tonos de piel hacen que los errores de color sean muy evidentes.
Una persona demasiado:
verde,
azul,
naranja,
puede verse poco natural.
En Balance de blancos: cómo conseguir colores naturales en tus fotografías explicamos cómo la temperatura de color afecta la escena.
En interiores, intenta evitar mezclar demasiadas fuentes.
RAW puede ayudar en retratos
RAW te permite mayor flexibilidad para ajustar:
balance de blancos,
luces,
sombras,
color.
Esto puede ser especialmente útil con piel.
En RAW o JPEG: qué formato conviene usar cuando estás empezando vimos sus ventajas y limitaciones.
Pero intenta conseguir una buena base en cámara.
No dependas de corregirlo todo después.
No edites la piel hasta eliminar su textura
Este error aparece mucho cuando alguien empieza a retocar retratos.
La piel real tiene:
poros,
líneas,
variaciones,
textura.
Reducir una imperfección temporal puede ser una decisión editorial.
Convertir el rostro en plástico suele producir un resultado artificial.
Cuando lleguemos a la categoría Edita profundizaremos en ese proceso.
Un ejercicio de retrato con una sola ventana
Busca una persona dispuesta a practicar.
Haz:
una foto frontal,
una a 45 grados,
una lateral,
una a contraluz.
Mantén aproximadamente el mismo encuadre.
Después compara:
ojos,
sombras,
nariz,
volumen,
fondo.
Es una de las prácticas más efectivas para aprender retrato.
Un ejercicio de expresión
Mantén la misma luz y composición.
Pide cinco variaciones:
mirada a cámara,
mirada fuera,
sonrisa pequeña,
expresión neutra,
risa.
Después analiza.
Verás cuánto puede cambiar la fotografía sin modificar ninguna configuración técnica.
Un ejercicio cambiando solo el fondo
Mantén a la misma persona y la misma luz.
Haz un retrato.
Después muévete tú hasta conseguir tres fondos diferentes.
No cambies de lugar al sujeto.
Esto demuestra cuánto control tienes simplemente modificando tu posición.
Un ejercicio con distancia
Haz:
primer plano,
medio cuerpo,
cuerpo entero.
Intenta mantener una estética coherente.
Comprueba cómo cambian:
perspectiva,
expresión,
fondo,
profundidad de campo.
El retrato no es solo la cara.
La distancia también modifica la historia.
Errores frecuentes al fotografiar personas
Algunos de los más comunes son:
buscar primero la pose en lugar de la luz,
colocar a la persona bajo sol fuerte,
ignorar el fondo,
usar una velocidad demasiado lenta,
enfocar la nariz en lugar de los ojos,
utilizar siempre la apertura máxima,
dar demasiadas instrucciones,
cortar manos y pies accidentalmente,
obsesionarse con desenfocar todo.
Casi todos pueden evitarse reduciendo la velocidad del proceso.
Observa primero.
Después dispara.
Una rutina sencilla para tu próximo retrato
Cuando llegues a un lugar:
1. Busca la luz.
2. Busca el fondo.
3. Coloca a la persona.
4. Ajusta exposición.
5. Comprueba los ojos.
6. Haz una foto de prueba.
7. Empieza a trabajar la expresión.
Este orden evita intentar solucionar diez problemas al mismo tiempo.
Fotografiar personas no consiste en memorizar poses
Una pose puede ayudarte.
Pero lo realmente importante es aprender a observar.
Dónde cae la luz.
Cómo gira el rostro.
Qué ocurre con las manos.
Qué fondo tienes.
Dónde está el foco.
Qué expresión está apareciendo.
Con práctica, fotografiar personas deja de sentirse como una serie de reglas técnicas.
Se convierte en una combinación de atención, comunicación y pequeñas decisiones.
Y puedes empezar a desarrollarla con una cámara sencilla, un teléfono y la luz que ya tienes disponible.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo empezar a fotografiar personas?
Empieza con una sola persona y una fuente sencilla de luz, como una ventana o sombra abierta. Controla primero luz, fondo y enfoque antes de preocuparte por poses complejas.
¿Cuál es la mejor luz para fotografiar personas?
La luz suave de ventana, sombra abierta, cielo nublado y atardecer suele ser fácil de utilizar. Sin embargo, la mejor luz depende de la estética que quieras crear.
¿Qué apertura usar para retratos?
Para una persona puedes probar aperturas como f/1.8, f/2.8 o f/4 según la distancia y profundidad necesaria. Para grupos suele convenir cerrar más el diafragma.
¿Dónde debo enfocar en un retrato?
Normalmente en los ojos. Si el rostro está girado y la profundidad de campo es pequeña, prioriza el ojo más cercano a la cámara.
¿Qué velocidad usar para fotografiar personas?
Para alguien relativamente quieto puedes comenzar alrededor de 1/125–1/200 s. Con más movimiento quizá necesites 1/250 s, 1/500 s o más.
¿Necesito un objetivo profesional para hacer buenos retratos?
No. Una buena luz, composición y expresión pueden producir excelentes resultados incluso con un objetivo de kit o un teléfono.
¿Cómo hacer que una persona pose de forma natural?
En lugar de pedir una pose rígida, dale acciones sencillas como caminar, mirar hacia un lado, acomodar su ropa o girar ligeramente el cuerpo.

