La apertura del diafragma es uno de esos conceptos que parecen complicados durante los primeros días con una cámara, pero que se vuelven muy intuitivos cuando empiezas a relacionar los números con lo que ves en tus fotografías.
Seguramente ya has encontrado valores como f/1.8, f/2.8, f/4, f/5.6 o f/8 en la pantalla de tu cámara. También es posible que hayas descubierto algo que parece contradictorio: cuanto menor es el número f, mayor puede ser la apertura.
Pero memorizar esta relación no es lo más importante.
Lo realmente útil es entender que modificar la apertura puede cambiar cuánta luz participa en la exposición y cómo se representa la profundidad de la escena.
Es precisamente por eso que aprender a controlarla puede transformar la manera en que haces retratos, paisajes, fotografías de objetos y muchas imágenes cotidianas.
Qué es la apertura del diafragma y cómo funciona
Dentro de muchos objetivos fotográficos existe un mecanismo formado por pequeñas láminas que crean una abertura de tamaño variable.
Puedes imaginarlo, de forma simplificada, como una abertura que se hace más grande o más pequeña.
Cuando utilizas una apertura amplia, pasa más luz a través del objetivo. Cuando reduces la apertura, pasa menos.
El tamaño se expresa mediante números f.
Por ejemplo:
f/1.8 → apertura amplia
f/2.8 → apertura relativamente amplia
f/5.6 → apertura intermedia
f/8 → apertura menor
f/16 → apertura bastante pequeña
Esta relación inversa suele confundir al principio. Un número pequeño representa una abertura grande, mientras que un número grande representa una abertura más pequeña.
No necesitas aprender toda la escala de memoria.
Empieza recordando solamente esto:
número f pequeño = abertura mayor
número f grande = abertura menor
Después de utilizar la cámara durante un tiempo, dejarás de tener que pensarlo.
Por qué la apertura cambia la cantidad de luz
Supongamos que estás fotografiando a una persona cerca de una ventana.
Configuras la cámara en f/8 y consigues una determinada exposición. Si mantienes los demás parámetros y cambias a una apertura mucho mayor, como f/2.8, permites el paso de más luz.
La fotografía será afectada por ese cambio.
Para mantener una exposición equivalente, posiblemente tendrás que compensarlo modificando otro parámetro, como la velocidad de obturación o el ISO.
Aquí aparece la conexión entre los tres controles principales de exposición.
En “ISO en fotografía: qué es y cómo elegir el valor correcto” vimos por qué aumentar el ISO puede ser útil cuando necesitas mantener otras decisiones de captura.
La apertura funciona dentro del mismo sistema.
Por eso, aunque en este artículo nos concentremos en el diafragma, no conviene pensar en él como un control completamente independiente.
Apertura del diafragma y profundidad de campo
Esta es probablemente la parte que más interesa a muchos principiantes.
La apertura del diafragma influye en la profundidad de campo, es decir, en la extensión de la escena que percibimos como aceptablemente nítida alrededor del punto enfocado.
Una apertura amplia puede ayudar a conseguir una profundidad de campo reducida.
Esto resulta especialmente atractivo en retratos.
Imagina a una persona delante de un parque lleno de árboles, bancos y otros elementos. Si todo aparece con una presencia visual similar, el fondo puede competir con el rostro.
Con determinadas condiciones, una apertura amplia permite mantener al sujeto enfocado mientras el fondo aparece desenfocado.
La atención se dirige con mayor facilidad hacia la persona.
Pero hay algo importante: la apertura no es la única responsable del desenfoque.
La distancia entre cámara y sujeto, la distancia entre sujeto y fondo, la distancia focal del objetivo y otros factores también modifican el resultado.
Por eso copiar el valor f/1.8 de una fotografía que viste en internet no garantiza que consigas exactamente el mismo fondo.
Cómo conseguir más desenfoque sin comprar otro objetivo
Supongamos que tienes una cámara con el objetivo de kit y su apertura máxima no es especialmente grande.
¿Significa que no puedes conseguir un fondo agradable?
No necesariamente.
Puedes experimentar con las distancias.
Coloca a la persona más lejos del fondo y, dentro de las posibilidades de tu objetivo y del encuadre que buscas, modifica tu posición.
Haz varias fotografías cambiando la relación entre cámara, sujeto y fondo.
La diferencia puede ser sorprendente.
Este ejercicio enseña algo importante: la estética de una fotografía no depende de un único número.
Antes de comprar un objetivo solamente porque promete más desenfoque, vale la pena aprender “Lente de kit: cómo aprovecharlo antes de comprar otro objetivo”.
Quizá tu equipo actual tenga más posibilidades de las que imaginas.

El fondo desenfocado no siempre mejora una fotografía
Cuando alguien descubre cómo reducir la profundidad de campo, aparece una tentación bastante comprensible: fotografiar todo con el fondo lo más desenfocado posible.
Retratos, comida, mascotas, flores, objetos…
Todo a máxima apertura.
Al principio resulta atractivo porque el efecto es evidente. Sin embargo, una buena fotografía no necesita siempre un fondo convertido en manchas de color.
A veces el entorno cuenta una parte importante de la historia.
Imagina que fotografías a un artesano trabajando en su taller. Si desenfocas completamente todas las herramientas y el espacio, quizá elimines información que ayudaba a comprender quién es esa persona y qué está haciendo.
En un retrato ambiental puede ser preferible conservar más elementos reconocibles.
La pregunta correcta, por tanto, no es:
“¿Cómo consigo el máximo desenfoque?”
Es:
“¿Cuánto del entorno necesito mostrar para que esta fotografía funcione?”
La apertura debe responder a la imagen, no a una moda visual.
Cómo elegir la apertura del diafragma para retratos
Los retratos son un excelente lugar para practicar.
Si quieres destacar el rostro y reducir la presencia de un fondo distraído, puedes comenzar probando una apertura relativamente amplia que tu objetivo permita.
Pero ten cuidado con la profundidad de campo extremadamente reducida.
Cuando fotografías muy cerca con una apertura amplia, la zona de nitidez puede volverse pequeña. Puedes enfocar un ojo y descubrir que el otro ya no tiene la misma nitidez, especialmente si el rostro está girado.
Con varias personas, el desafío aumenta.
Si una persona está ligeramente detrás de otra, una profundidad de campo demasiado reducida puede hacer que solamente una quede correctamente enfocada.
En esos casos, cerrar un poco la apertura puede darte más margen.
Por eso no existe una apertura universal para retratos.
f/1.8 no es automáticamente mejor que f/4.
Todo depende de la distancia, el objetivo, el número de personas y el resultado que quieres conseguir.
Si la nitidez sigue siendo un problema, también conviene revisar “Cómo enfocar correctamente: guía práctica para fotografías más nítidas”.
Qué apertura utilizar para paisajes
En fotografía de paisaje, muchas veces queremos conservar una porción amplia de la escena con una apariencia nítida.
Esto puede llevar al principiante a pensar:
“Entonces usaré siempre f/22”.
No es tan sencillo.
Cerrar mucho el diafragma aumenta la profundidad de campo en determinadas condiciones, pero los objetivos también tienen características ópticas que hacen que utilizar la apertura mínima disponible no sea automáticamente la opción con mayor calidad.
Además, al cerrar el diafragma entra menos luz.
Si estás fotografiando a mano, quizá tengas que reducir la velocidad o aumentar el ISO para compensar. Y una velocidad excesivamente lenta puede producir trepidación.
En un paisaje estático, un trípode puede darte más libertad.
Por eso el artículo “Trípode para fotografía: cuándo realmente lo necesitas” será útil cuando empieces a trabajar con escenas que permiten exposiciones más largas.
Para aprender, prueba valores intermedios y observa los resultados de tu propio objetivo en lugar de buscar una configuración universal.
Cómo elegir la apertura según lo que estás fotografiando
En lugar de memorizar una tabla, piensa en la escena.
Si fotografías una sola persona y quieres separarla visualmente del fondo, una apertura amplia puede ser útil.
Si fotografías un grupo de personas, quizá necesites más profundidad de campo para mantener varios rostros nítidos.
Si fotografías un paisaje, probablemente quieras conservar una zona mayor con detalle.
Si fotografías un objeto y necesitas mostrar toda su superficie con claridad, una apertura extremadamente amplia podría dejar partes importantes fuera de foco.
Si fotografías una escena ambiental, el fondo puede formar parte de la historia y no deberías eliminarlo automáticamente mediante el desenfoque.
El valor correcto aparece después de decidir qué necesitas mostrar.
7 claves para dominar la apertura del diafragma
Ahora podemos reunir los principios más importantes.
1. Recuerda la relación inversa. Un número f pequeño representa una apertura mayor; un número f grande representa una apertura menor.
2. Observa la luz. Al cambiar la apertura, modificas una de las variables que participan en la exposición.
3. Piensa en profundidad de campo. Decide cuánto de la escena quieres que se perciba nítido.
4. No persigas siempre el máximo desenfoque. El fondo puede aportar contexto y contar parte de la historia.
5. Presta atención a las distancias. La relación entre cámara, sujeto y fondo puede modificar enormemente el aspecto del desenfoque.
6. Comprueba el enfoque. Una profundidad de campo pequeña exige mayor precisión.
7. Experimenta con tu propio objetivo. Las posibilidades cambian según el equipo y las condiciones de captura.
Estas siete ideas son más útiles que memorizar una lista de aperturas para cada género fotográfico.
Qué significa la apertura máxima de un objetivo
Cuando empiezas a mirar objetivos, encontrarás nombres acompañados de valores como f/1.8, f/2.8 o rangos como f/3.5-5.6.
Esos números proporcionan información sobre las aperturas disponibles en el objetivo.
En un objetivo zoom con apertura máxima variable, esa apertura puede cambiar según la distancia focal utilizada.
Por ejemplo, quizá puedas utilizar una abertura mayor en el extremo angular y una menor cuando haces zoom.
Esto explica una situación que confunde a algunos principiantes: ajustan una apertura, cambian el zoom y descubren que la cámara ya no permite conservar exactamente el mismo número f.
No significa que el equipo esté fallando.
Puede ser simplemente una característica del diseño del objetivo.
Comprender esto resulta especialmente útil antes de comprar equipo nuevo.
¿Una lente f/1.8 siempre es mejor que una f/4?
No.
Una apertura máxima más grande puede ofrecer ventajas importantes en determinadas situaciones. Puede permitir el paso de más luz y proporcionar más posibilidades para trabajar con profundidad de campo reducida.
Pero “más luminosa” no significa “mejor para todo”.
Un objetivo también debe evaluarse considerando distancia focal, calidad óptica, tamaño, peso, enfoque, compatibilidad, precio y, sobre todo, el tipo de fotografías que quieres realizar.
Comprar un f/1.8 solamente porque el número parece profesional no garantiza que sea el objetivo adecuado para ti.
Esta es una de las razones por las que recomendamos aprender con el equipo actual antes de entrar en una cadena de compras.
Apertura y velocidad: una relación que debes observar
Haz una fotografía en una habitación con una apertura determinada.
Ahora cierra el diafragma manteniendo el ISO.
Para conservar una exposición similar, tendrás que compensar la reducción de luz, posiblemente utilizando una velocidad más lenta.
Si estás fotografiando un objeto completamente inmóvil y la cámara está estable, quizá no represente un problema.
Si estás fotografiando a una persona que se mueve, sí puede hacerlo.
Por eso una decisión aparentemente estética —querer mayor profundidad de campo— puede terminar afectando la forma en que registras el movimiento.
El siguiente contenido de esta serie, “Velocidad de obturación: cómo congelar o mostrar el movimiento”, profundiza precisamente en esa segunda variable.
Más adelante reuniremos apertura, velocidad e ISO en “Triángulo de exposición: cómo equilibrar ISO, apertura y velocidad”.
Un ejercicio para entender la apertura en pocos minutos
Busca un lugar con suficiente luz y coloca tres objetos sobre una mesa.
Sitúa uno cerca de la cámara, otro un poco más atrás y el tercero todavía más lejos.
Selecciona un punto de enfoque concreto y mantén el enfoque sobre el mismo objeto durante todo el ejercicio.
Haz una primera fotografía utilizando una apertura amplia disponible en tu objetivo.
Después repite la imagen con una apertura intermedia.
Finalmente, utiliza una apertura menor.
Intenta mantener exposiciones comparables ajustando los otros parámetros cuando sea necesario.
Ahora revisa las tres imágenes.
No mires solamente si están claras u oscuras.
Observa cuánto espacio delante y detrás del punto enfocado parece tener nitidez.
Después haz una segunda prueba.
Mantén la apertura y cambia la distancia entre los objetos.
Verás que el resultado también cambia.
Este pequeño experimento ayuda a romper una asociación demasiado simplista entre “apertura” y “fondo borroso”.
Usa el modo de prioridad a la apertura para practicar
No necesitas aprender todo esto directamente en modo manual.
Muchas cámaras ofrecen un modo de prioridad a la apertura. Dependiendo de la marca, suele identificarse como A o Av.
En este modo eliges la apertura y la cámara calcula otros parámetros de exposición según su configuración.
Esto te permite concentrarte en una sola pregunta:
¿Qué sucede visualmente cuando cambio el número f?
Puedes caminar durante una tarde haciendo fotografías con diferentes aperturas y observando cómo cambia el resultado.
Después revisa también la velocidad que seleccionó la cámara.
Puede que descubras que, al cerrar demasiado el diafragma, la velocidad cayó a un nivel en el que resulta difícil fotografiar a mano sin movimiento.
Ahí empiezas a comprender cómo se conectan los controles.
Cuando esa relación se vuelva natural, “Cómo usar el modo manual de la cámara sin complicarte” será mucho más fácil de aplicar.
Errores comunes al aprender a utilizar el diafragma
Uno de los más frecuentes es pensar que la apertura más grande siempre produce la fotografía más profesional.
No existe tal regla.
Otro error es cerrar demasiado el diafragma buscando que absolutamente todo aparezca nítido sin prestar atención a la velocidad resultante.
También es común culpar exclusivamente a la apertura cuando no aparece el desenfoque esperado. En realidad, las distancias y la distancia focal pueden estar influyendo considerablemente.
Y existe un error todavía más sencillo: concentrarse tanto en el número f que se olvida el encuadre.
Una fotografía con una apertura técnicamente perfecta sigue necesitando buena luz, un punto de interés y una composición que tenga sentido.
Puedes trabajar esta última parte con “Regla de los tercios: cómo usarla sin hacer todas tus fotos iguales”.
Aprende a pensar en el resultado antes que en el número
Al principio, probablemente mirarás la pantalla y pensarás:
“¿Uso f/2.8 o f/5.6?”
Con experiencia, el proceso cambia.
Empiezas mirando la escena.
Quieres que una persona destaque, pero también deseas conservar algo del lugar donde se encuentra. Entonces eliges una profundidad de campo que pueda ayudarte a conseguirlo.
O ves un paisaje y decides que diferentes planos deben tener presencia visual.
El número viene después.
Ese es el verdadero objetivo de aprender la apertura del diafragma: dejar de mover un control sin saber por qué y empezar a relacionarlo con una intención visual.
No necesitas acertar siempre.
Haz una fotografía, revísala, cambia la apertura y vuelve a intentarlo.
La ventaja de practicar fotografía digital es que puedes comparar inmediatamente tus decisiones.
Después de suficientes pruebas, los números dejan de ser números.
f/2.8 empieza a sugerirte determinadas posibilidades. f/8 te hace pensar en otras. Y, en lugar de preguntarte qué configuración deberías copiar, empiezas a decidir qué necesita la fotografía que tienes delante.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es la apertura del diafragma en fotografía?
La apertura del diafragma es el tamaño de la abertura por la que pasa la luz a través del objetivo. Se expresa mediante números f y participa tanto en la exposición como en la profundidad de campo de la fotografía.
¿Qué significa f/1.8 en una cámara?
f/1.8 representa una apertura relativamente amplia disponible en determinados objetivos. Puede permitir el paso de bastante luz y facilitar una profundidad de campo reducida bajo determinadas condiciones.
¿Qué apertura del diafragma produce más desenfoque?
Una apertura amplia puede contribuir a reducir la profundidad de campo, pero el desenfoque también depende de factores como las distancias entre cámara, sujeto y fondo, además de la distancia focal utilizada.
¿Qué apertura es mejor para retratos?
No existe una única apertura para todos los retratos. Una apertura amplia puede separar al sujeto del fondo, mientras que una apertura menor puede ser necesaria cuando quieres mantener nítidas varias personas o conservar más contexto.
¿Qué apertura debo usar para paisajes?
Muchos paisajes se benefician de una profundidad de campo amplia, pero no es necesario utilizar siempre la apertura más pequeña del objetivo. Conviene probar valores intermedios y evaluar la escena, la velocidad necesaria y el comportamiento de tu equipo.
¿Es mejor usar prioridad a la apertura o modo manual?
Para aprender, prioridad a la apertura puede ser especialmente útil porque permite concentrarse en el diafragma mientras la cámara ayuda con otros parámetros. El modo manual resulta útil cuando necesitas controlar directamente la combinación completa de exposición.
